A diferencia del uso interno, a través del cual es posible administrar el CBD en diferentes dosificaciones, con el uso externo la dosificación es más fija y estandarizada, ya que al aplicar una mayor cantidad de producto no aumenta su absorción.
Dependiendo de la amplitud de la zona del cuerpo que se quiera tratar, se pueden utilizar 1-2ml (lo equivalente de media cucharadita de café) para áreas más reducidas como la rodilla o el cuello, mientras que para áreas más extendidas como la espalda o la pierna entera se puede llegar a utilizar hasta 10ml.
Se pueden realizar de 3 a 5 aplicaciones diarias y es muy importante masajear suavemente hasta la completa absorción para optimizar la biodisponibilidad del aceite de CBD, cuyo efecto puede durar 2-3 horas.
En un estudio se ha registrado una mejoría de los síntomas conductuales en el 61% de los participantes después de un tratamiento con aceite de CBD sublingual, mientras que en otros se ha podido observar también una mejoría cognitiva y a nivel comunicativo y social y en consecuencia en la calidad de vida.
Es importante mencionar también una mejoría en los problemas de sueño, hiperactividad y en los episodios de autolesión, además de los efectos benéficos en caso de padecer de epilepsia.
Según la evidencia sobre las propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras, el CBD representaría una herramienta de primera elección para mejorar la inflamación crónica a nivel neurológico y la respuesta inmunológica del organismo, (8) que podría llevar a mejoría de diferente tipo.
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